Por María Sánchez Wayna
Carlos Tablante Hidalgo, luego de ser gobernador dos veces consecutivas del estado Aragua, fue un líder parlamentario, pues se desempeñó como diputado y senador en el extinto Congreso de la República, ocupando incluso la presidencia de la Cámara de Diputados, para concluir esa etapa al ser electo diputado a la Asamblea Nacional.
Allí no quedó su incursión en el ámbito político nacional, pues también fue presidente de la Comisión Nacional Antidrogas (CNA) durante el segundo mandato presidencial de Rafael Caldera.
También fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 y es uno de los firmantes de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
A nivel partidista, comenzó en su juventud como uno de los fundadores del Movimiento al Socialismo (MAS) y, en años recientes, se incorporó a las filas del partido opositor Voluntad Popular.
Además de su labor política, ha escrito obras enfocadas en la investigación de la corrupción y el crimen organizado en Venezuela. Entre sus publicaciones destacan: Estado delincuente (2013) y El gran saqueo (2015).
Actualmente se mantiene activo analizando el acontecer nacional a través de su sitio web oficial Carlos Tablante y como columnista en medios impresos venezolanos.
Aragua somos todos para romper con el sectarismo
María Sánchez Wayna logró en su encuentro conocer aspectos relacionados con su trayectoria política y su visión actual de lo que acontece en el país, viéndolo desde la óptica externa.
¿Cuál fue la decisión más retadora que tomó en su primer año como gobernador y que hoy volvería a tomar?
La decisión más retadora fue gobernar con amplitud. Nuestro primer mensaje fue: “Aragua somos todos”. Eso implicaba romper con el sectarismo, eliminar el carnet partidista como criterio de ascenso en la administración pública y dignificar el trabajo de los servidores del Estado.
Ratificamos en sus cargos a funcionarios valiosos, incluso provenientes de la administración anterior, porque creíamos en los méritos y en la continuidad de lo que funcionaba.
Apostamos por un gobierno incluyente, no de confrontación entre clases, sino de cooperación entre sectores sociales. Creemos que para incluir al excluido no hace falta excluir al que ya está incluido.
“En vez de la lucha de clases, promovimos la cooperación. La mejor manera de definir el Proyecto Aragua que adelantamos, es una palabra: Solidaridad. Siempre hemos sido promotores de la solidaridad”, puntualizó Tablante.
Acabar con los partidos es debilitar la democracia
¿Después de tanta experiencia en materia pública y de gestión, usted considera que hay que gobernar con una visión técnica o con lógica partidista?
Un grave error ha sido debilitar la democracia al distorsionar el papel de los partidos políticos. Estos cumplen una función importante como instrumentos para que la sociedad se organice y luche por sus reivindicaciones, pero la gestión pública no puede depender exclusivamente de intereses partidistas.
Si bien no es un problema que quienes ocupen cargos tengan alguna vinculación política, lo verdaderamente esencial es que posean los méritos, los conocimientos y la capacidad necesaria para asumir con responsabilidad las funciones que se les confían. La administración pública debe guiarse por la eficiencia, la transparencia y el compromiso con el bien común.
Cuando se desvía de estos principios y se ve influenciada por intereses particulares o manipulaciones, pierde su propósito y termina afectando negativamente a la población. Es indispensable que quien aspire a un cargo público presente un programa de manera que los votantes puedan decidir su voto y exigir la rendición de cuentas.
Institucionalidad democrática desmantelada
¿Qué se perdió en Aragua desde su perspectiva: la institucionalidad, la ciudadanía, o el liderazgo real de los líderes de los partidos?
Prácticamente se ha perdido la democracia. La institucionalidad democrática —sustentada en el Estado de derecho, la separación e independencia de los poderes— ha sido progresivamente desmantelada.
“Ese equilibrio que define a un sistema democrático ha sido sustituido por un modelo autoritario y autocrático, basado en la concentración del poder, el pensamiento único y la imposición de un partido dominante”, aseveró Tablante.
Se trata de un modelo que, lejos de generar bienestar, igualó a la sociedad en el empobrecimiento, inspirado en esquemas que han demostrado su fracaso. Todo esto ha ocurrido en un país con enormes riquezas, pero administrado sin planificación, sin presupuestos discutidos y aprobados por instancias legítimas, sin controles efectivos, sin contraloría y sin independencia judicial, concretó el político venezolano en el exilio.
En la práctica, -dijo-, el Estado de derecho ha sido desplazado por una estructura donde se mezclan lo legal y lo ilegal, y donde lo irregular adquiere cada vez mayor peso. El ciudadano se enfrenta a una burocracia que impone obstáculos, abusos y prácticas como el “matraqueo”, que terminan vulnerando sus derechos y deteriorando la relación entre el Estado y la sociedad.
Este proceso ha derivado en el saqueo de los recursos públicos por grupos que se apropiaron de la riqueza colectiva, privatizando los beneficios y socializando la pobreza. Así, el país ha sido llevado a una situación de profundo deterioro.
Elecciones libres que devuelvan estado de derecho democrático
Frente a esta realidad, el gran desafío es reconstruir la institucionalidad democrática: restablecer el Estado de derecho, reparar el orden constitucional y avanzar hacia una verdadera democracia. Esto pasa por la realización de elecciones libres, verificables y con resultados creíbles, aceptados por todos, que permitan que los poderes públicos respondan realmente a la voluntad soberana de los ciudadanos y no a un esquema de control que ha debilitado sistemáticamente la democracia.
¿Qué necesitamos hoy para reconstruir institucionalmente al Estado?
La democracia no debe entenderse como el dominio de un solo sector, sino como la construcción de consensos entre todos. Siempre sostuve que más allá de los colores políticos están las personas; de allí la idea de “Aragua somos todos” y la necesidad de fortalecer una gestión amplia e incluyente.
Esto implica también reforzar la institucionalidad, el respeto al Estado y el cumplimiento de las leyes.
¿La Constitución actual es perfecta?
La Constitución de Venezuela contiene avances importantes, pero requiere reformas para adaptarse mejor a los desafíos futuros. Una de las principales propuestas es eliminar la reelección indefinida para todos los cargos públicos. Desde 2009, esta modalidad fue aprobada mediante enmienda constitucional, permitiendo que cualquier cargo de elección popular pueda reelegirse sin límites.
Sin embargo, esto puede favorecer la permanencia excesiva en el poder y debilitar la democracia. En su lugar, se plantea establecer un máximo de dos períodos consecutivos de cuatro años. La alternabilidad es esencial para evitar el personalismo, el clientelismo y posibles irregularidades en la administración de recursos públicos. Además, la rendición de cuentas y la transparencia deben ser principios fundamentales en la gestión estatal.
Otra propuesta relevante, -agregó Tablante-, es incorporar el sistema de segunda vuelta electoral (balotaje) para la elección presidencial.
¿En este momento de transformación que vive Venezuela, el petróleo se presenta en el escenario como una bendición o una maldición?
El petróleo es, sin duda, una bendición. Es lo que nos ha permitido ser lo que somos y tener lo que tenemos como país con una de las mayores reservas del mundo. El problema no está en la riqueza en sí, sino en su mala administración.
Cuando el petróleo se gestiona correctamente, puede traducirse en bienestar: mejores servicios de salud, educación de calidad, infraestructura, buenos sistemas de transporte y oportunidades para todos.
Existen ejemplos de países que han sabido utilizar esa riqueza para generar inversión, crecimiento y beneficios directos para sus ciudadanos, como Noruega. Eso demuestra que el petróleo puede ser una base sólida para el desarrollo, siempre que haya responsabilidad en su manejo.
El petróleo sigue siendo una gran oportunidad. Debe convertirse en una palanca para diversificar la economía, invertir en educación, en salud y en desarrollo productivo. La meta es dejar de depender exclusivamente de la renta petrolera y avanzar hacia una economía que transforme esa materia prima en bienes terminados.
Serenidad para decidir bien
Si pudiera conversar con el Carlos Tablante de los años 90, ¿qué advertencia le haría?
Yo diría que la verdadera fortaleza está en la serenidad. Es fundamental reflexionar y pensar bien cada decisión, porque cuando se actúa con inmediatez o urgencia, es más fácil cometer errores.
Si me miro en el espejo, reconozco que lo más importante es tomar decisiones de manera reflexiva, consultar, escuchar opiniones distintas y ser receptivo a la crítica.
También es clave promover el debate sobre los asuntos que interesan a la población y buscar siempre construir consensos. Eso requiere disposición, sensibilidad y capacidad para dialogar.
Al retirarse del encuentro pautado para la entrevista, Tablante acotó unas palabras muy valiosas:
“Toda la gestión de la gobernación y lo mucho que pudimos hacer fue gracias a un equipo de profesionales aragüeños y aragüeñas honestos y comprometidos con el estado. Sería imposible nombrarlos a todos, pero los recuerdo siempre”.
Su vida en cápsulas
Libro recomendado: Recomendaría leer a nuestros grandes clásicos, como Rómulo Gallegos. También sugiero Pasajero de Truman de Francisco Suniaga y recomiendo a los nuevos líderes aragüeños leer el libro de Omar Alexis Rodríguez y Migdaly Aguilera de Rodríguez titulado Política, Democracia y Liderazgo: El Fenómeno Mandela.
Militancia: En la periferia de Voluntad Popular y dentro de la Plataforma de la Unidad Democrática (PUD).
Comunidad que recuerda: Barrios del sur de Maracay y de La Victoria, y los pueblos de la costa y del sur de Aragua.
Juventud: Rebelde.
Hábito: Ayudar a los demás. O como dice Virginia, mi madre: amar al prójimo.
Música: Simón Díaz, Reynaldo Armas, Willie Colón, Rubén Blades y los tambores de la costa aragüeña. Una de mis canciones favoritas es My Way, interpretada por Plácido Domingo, José Carreras y Pavarotti.
Día más difícil: Los días más difíciles de mi gestión como gobernador fueron los de la tragedia de Las Tejerías y la muerte, en trágicas circunstancias, de mis dos escoltas y amigos, Justino Herrera y Rogelio Calderón.
Adversario que más le enseñó: Carlos Andrés Pérez.
Etapa más importante: Gobernador, por la capacidad de ejecutar soluciones.
Referente mundial: Nelson Mandela.
