Por Pedro Mosqueda
Ángeles
Puede ser un extraño que te ayude a reparar un caucho a medianoche en la carretera o un amigo que te socorre justo cuando estás ahogado en problemas. ¿A quién no le ha tocado un ángel?
No tienen aureolas, superpoderes ni alas desplegadas para volar como en las pinturas de las iglesias, más bien son personas comunes y corrientes. Yo sé que existen y en estos días los he visto con su resplandor celestial.
Los topos
Son esos centenares de hombres y mujeres de todas las edades, venezolanos o no, jóvenes o adultos que desde el primer momento están día y noche entregados a la noble causa de salvar vidas. Los admirados y sacrificados topos.
El de hoy no será un Domingo Kultural normal, había anunciado la continuación de la historia del Secuestro de La Saeta Rubia. Pero, ¿cómo hace uno para sustraerse de los acontecimientos sobrevenidos que cambian el alma de una nación?. Estoy pensando en esos ángeles que no tienen alas ni superpoderes. No andan haciéndose selfies a costa del dolor ajeno. No buscan protagonismos y menos aplausos.
Pues sí, se los tengo; les presento uno de carne y hueso. Lo entrevisté vía telefónica desde el propio campo de operaciones.
Hoy uno de ellos
-Unos minutos Pedro y nada de fotos ni identificación.
-Ok, le dije.
Su voz sonaba agotada, pero llena de alegría, casi eufórico, después de una ardua labor titánica lograron el objetivo: una bebé de dos meses, un niño de 7 años y sus padres.
-«Estaban sepultados desde el miércoles».
Estamos en un descanso y para adentro nuevamente, me dice. Hay una familia más abajo.
También han llorado de alegría y tristeza. Se les quedó en la «estrecha trocha» un abuelo.
Hace una pausa
-Por muy preparados que estemos siempre entramos en un torbellino emocional. Afuera están los psicólogos, nos ayudan mucho. Tenemos emociones encontradas…y esa adrenalina del coño que no hay forma de parar.
-¿Cuándo llegaron al sitio de los acontecimientos?
-Llegamos a Catia la Mar el miércoles en la noche. Pura voluntad y casi con las uñas. El refuerzo internacional hace la diferencia. Traen de todo. Los geófonos o captadores de señal son una maravilla. Al captar una señal empezamos a romper el hormigón; allí se inicia la carrera de obstáculos: paredes, platabandas, rejas, vigas, ventanas, excavar con las manos; tumbar puertas de hierro.
-¿Cuánto tiempo tardan?
-La familia que acabamos de rescatar nos llevó 25 horas aproximadamente
-¿Se cansan?
Sonríe del otro lado de la línea.
-Obvio, pero en la medida que sentimos vida, eso nos da un impulso. Entablamos una conversación normal para bajar presión. Esa esperanza de vida también nos sostiene a nosotros. Nunca perdemos la esperanza.
-¿Y las brigadas internacionales?
-Son hermanos; tenemos que aprender mucho de ellos.Muy profesionales, actualizados y con la mejor tecnología. Somos un equipo, para nosotros el reloj dejó de marcar y el idioma no es obstáculo. Pon en tu reportaje que amo a esos geniales perros mexicanos.
-Como era nuestra defensa civil en otras épocas, le digo.
Hace un breve silencio
-Satamente; listo vamos pa’ dentro otra vez, saludos…
-Panita -le digo- no te vayas todavía sin escuchar esto: «Quiero que sepas que estamos orgullosos de ustedes».
-Y nosotros -me dice- orgullosos de ser voluntarios.
La llamada terminó.
Me dejó pensando: son ángeles
Con botas, guantes, cubiertos de polvo y dispuestos a entrar una vez más allí donde otros solo ven ruinas.
