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Opinión | Carlos Tablante: Edén Velasco De León

Publicada el mayo 9, 2026mayo 9, 2026 por carlostablanteoficial

Con profundo pesar recibo la noticia del fallecimiento de la señora Edén Velasco de León, una mujer cuya vida estuvo marcada por la discreción, la lealtad y una inmensa vocación de servicio al Estado Aragua y a las instituciones democráticas de Venezuela.

El término secretario o secretaria proviene de la palabra “secreto” y está relacionado con la prudencia, la confianza y la responsabilidad. Quienes desempeñan esa labor asumen el compromiso de acompañar y apoyar a quienes tienen la delicada tarea de dirigir organizaciones públicas o privadas. A lo largo de mi vida pública, gracias a la generosidad del pueblo de Aragua que me permitió ejercer distintas responsabilidades, conocí a muchas secretarias y secretarios que honraron esa misión. Pero pocas personas encarnaron esos valores con tanta naturalidad y dignidad como Edén Velasco de León.

Edén nació en Mitón, estado Trujillo, el 11 de septiembre de 1941. En 1954 llegó a Maracay junto a sus padres y sus hermanos, incorporándose desde muy joven a la vida aragüeña que terminaría siendo el escenario de toda una vida de trabajo y dedicación al servicio público. Estudió en el Grupo Escolar Guárico de Palo Negro y posteriormente en la Escuela de Artes y Oficios de Maracay, formándose con la disciplina y la sencillez que siempre la caracterizaron.

En marzo de 1958 ingresó como secretaria del Despacho del Gobernador del Estado Aragua. Allí permaneció durante cuarenta años acompañando a todos los gobernadores de la era democrática y coordinando, con absoluta entrega y sentido institucional, el funcionamiento del despacho del Poder Ejecutivo regional.

Tuve el privilegio de conocerla de cerca cuando asumí la Gobernación de Aragua en 1989, como primer gobernador electo por el voto popular. Eran tiempos complejos y desafiantes. Venezuela iniciaba el proceso de descentralización y quienes llegábamos a ejercer nuevas responsabilidades lo hacíamos llenos de entusiasmo e ilusión, pero también con la irreverencia propia de una nueva etapa política que buscaba transformar profundamente la relación entre el poder y los ciudadanos.

En medio de aquel escenario exigente, Edén se convirtió para nosotros en un apoyo fundamental. Con serenidad y experiencia nos ayudó a comprender las formalidades y responsabilidades del ejercicio del poder ejecutivo regional, especialmente en las relaciones institucionales y en el trato con los distintos sectores de la sociedad aragüeña. Su orientación fue esencial para quienes llegábamos con muchas ganas de hacer cambios, pero todavía desconocíamos buena parte de los protocolos y dinámicas propias de la administración pública regional.

Con el paso del tiempo, más allá de admirar su eficiencia y capacidad de organización, terminé apreciando profundamente su calidad humana. Edén transmitía equilibrio, confianza y respeto. Era una mujer correcta, firme en sus principios, siempre dispuesta a colaborar y absolutamente comprometida con el buen funcionamiento de las instituciones, sin distingos políticos ni personales.

Por esa razón tuve el honor de designarla Secretaria Privada del Gobernador, otorgándole una mayor responsabilidad dentro de la estructura administrativa del Ejecutivo regional. Fue, además, una manera de reconocer públicamente lo que ya todos sabían: que Edén era una referencia de profesionalismo y vocación de servicio dentro de la Gobernación del Estado Aragua.

Siempre sentí que su trabajo y su entrega merecían algo más que nuestro agradecimiento cotidiano. Por eso, una de las decisiones que más satisfacción me produjo fue designar con su nombre el salón de reuniones del Despacho de la Gobernación del Estado Aragua, para que su presencia y su ejemplo permanecieran allí, en el lugar donde dedicó tantos años de su vida al servicio de Aragua. También tuve el honor de imponerle las condecoraciones Samán de Aragua y Luisa Cáceres de Arismendi, reconocimientos que recibió con la misma humildad y sencillez que la acompañaron siempre.

Hoy, al despedirla físicamente, quiero expresar mi gratitud, mi afecto y mi más profundo respeto hacia esta gran venezolana que dedicó buena parte de su vida a servir honestamente al pueblo aragüeño y a las instituciones democráticas del país.

A su esposo, Miguel León, a sus hermanas Marina y Olga y a su hermano Orlando; a su sobrina Luz Marina, a todos sus familiares y amigos les envío, junto con mi esposa Margarita, mi madre Virginia y toda la familia, nuestro abrazo solidario y las más sentidas palabras de condolencia.

Descansa en paz, querida Edén.

Jesús Castillos, Homero Rausseo, Libia de Zambrano
Edgar Capriles, Migdalis de Rodríguez, Clara de Ruth
Marianela de Perdomo, Iván Expósito, María Auxiliadora de Berroterán, Margarita de Tablante, Carlos Tablante, Yolanda de Romero, Mariela Morales y Ruth Capriles.
Juramentación de Edén Velasco como Secretaria Privada del Gobernador de Aragua. Un merecido ascenso.
Carlos Tablante, Edén Velasco, Estela Roca de Azuaje y José Ignacio Arnal
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