Desde LaPatilla.com Carlos Tablante : El narcoestado

On noviembre 16, 2015 by carlostablante

yateEn varias entrevistas con medios de Colombia y EEUU, un locuaz Walid Makled – ahora encarcelado en Venezuela y mudo – , se refirió varias veces a las relaciones con el alto gobierno chavista que le permitieron convertirse en uno de los mayores narcotraficantes del continente como operador del “Chapo” Guzmán y de las FARC.
En una entrevista con RCN en 2010, Makled declara desde una cárcel colombiana “… de esas empresas (las suyas), comía mucha gente. Así tan sencillito. La gente del alto gobierno…claro que recibían dinero mío, mensualmente… Entre todos ellos como un millón de dólares…” El periodista pregunta: ¿De ministros para abajo? Y Makled le responde: “Si, si, si… Gobernadores, generales, contralmirantes…”.
De manera que, el tema no es nuevo.
El término narcoestado surgió en los años 80 con el auge de los carteles de las drogas en Colombia y su relación con la política. Destacan los casos de Pablo Escobar, que llegó a convertirse en representante ante el Congreso por Medellín en 1982, y el del Cartel de Cali, acusado de haber influido en la campaña presidencial de Ernesto Samper, actual Secretario General de la Unasur. La expresión se aplica a aquellos países cuyas instituciones políticas se encuentran influenciadas por el narcotráfico, y cuyos dirigentes son a la vez funcionarios y miembros de las redes del tráfico de drogas.
Otros términos como Estado fallido o Estado forajido tienden a usarse como sinónimos, sin serlo. Fallido es el Estado que no garantiza los servicios básicos a la población y Estado forajido es el que no respeta los derechos humanos y viola las leyes.
En Venezuela se mezclan todos estos conceptos en lo que nosotros hemos definido como el Estado delincuente, un Estado resultado de la mezcla de la cleptocracia y la kakistocracia: el gobierno de los ladrones y de los peores. El maridaje de ambas acepciones fortalece la impunidad y ésta a su vez, la corrupción, dentro de un proceso permanente de retroalimentación.
El Estado delincuente va más allá de ejercer o apoyar el narcotráfico. El tráfico de drogas es uno de los delitos más importantes que cometen las redes de delincuencia organizada que se han apoderado del Estado venezolano, pero no el único.
Como explicamos en el libro El Gran Saqueo: Quiénes y cómo se robaron el dinero de los venezolanos, la corrupción generalizada que sufre el país es la base que origina y mantiene la terrible situación actual caracterizada por: La acción mortífera de las bandas de delincuentes que operan desde las cárceles sembrando muerte y miseria. Los delitos financieros en base al diferencial cambiario y el contrabando de gasolina y alimentos que causan hiperinflación y escasez de artículos de primera necesidad. Los sobornos en los contratos públicos (como los descubiertos en las cuentas de ex funcionarios y contratistas en Banca Privada de Andorra) de obras necesarias que no se concluyen nunca, como las del sector eléctrico. La expropiación ilegal (robo) de propiedades privadas, la extorsión ejercida por policías, fiscales y jueces y el encarcelamiento de ciudadanos con pruebas falsas. El control absoluto de las instituciones, en especial del Poder Judicial y de la Fuerza Armada Nacional, a favor de los intereses partidistas del gobierno. Los delitos electrónicos como el hackeo y la grabación ilegal de comunicaciones telefónicas y electrónicas. El derroche de recursos públicos entregados a gobiernos y organizaciones extranjeras a cambio de apoyo político (caso Podemos, entre otros). La compra de periódicos, televisoras, emisoras de radio y medios digitales a través de testaferros con dinero de la corrupción pública, y un largo y doloroso etcétera de delitos que ha acabado con la tranquilidad y la vida de muchos venezolanos.
Es Venezuela un narcoestado? Lamentablemente, se trata de algo más grave. Venezuela está en manos de un Estado delincuente.
Podemos salir de esto? Los venezolanos tenemos la decisión en nuestras manos. Y el primer paso en la dirección correcta lo daremos este 6 de diciembre votando masivamente, con serena y democrática determinación, por la unidad y el cambio.

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