Carlos Tablante: “Don Guillermo Bello Betancourt: Un gran venezolano»

On abril 23, 2019 by carlostablante

Cuando asumí la gobernación el 23 de enero de 1990 como el primer gobernador electo del estado Aragua, la demanda social, en especial la habitacional, estaba totalmente desbordada y se requería una respuesta urgente y solidaria. Para enfrentar el reto constituimos el Consejo Estadal de la Vivienda y designamos como presidente a Guillermo Bello Vicentini, reconocido empresario con una amplia trayectoria en el movimiento gremial, en la Cámara Inmobiliaria y en Fedecámaras.

Conjuntamente con la arquitecta Margarita Rivero, a la cabeza de un gran equipo de profesionales y con distintas organizaciones gremiales y vecinales, creamos el Instituto de la Vivienda de Aragua, Invivar, donde desarrollamos el programa de vivienda progresiva que construyó mas de 40.000 soluciones habitacionales con los servicios públicos básicos.

El programa de Invivar, en el que participaban los beneficiarios, integraba macro-parcelas y urbanismos y tenía como objetivo sustituir el concepto de invasor, que generaba la ocupación ilegal y desordenada de tierras, por el de propietario, con derecho a una vivienda digna construida con sus propias manos con el apoyo del Estado, del tamaño de sus necesidades familiares y con títulos de propiedad, al haber adquirido el terreno.

A través de Guillermo conocí a su padre, el Ingeniero Guillermo Bello Betancourt, uno de los principales promotores del concepto de vivienda popular en Venezuela, quien como presidente del Banco Obrero fue el impulsor de los grandes desarrollos de Caricuao (Caracas), El Saladillo (Maracaibo) y La Isabelica (Valencia).

En 1973, bajo el liderazgo de Don Guillermo, el Banco Obrero logró cumplir la meta de cien mil viviendas por año, ofrecida por el Presidente Rafael Caldera, llegando a construir 106.000 casas a nivel nacional. Sin duda, a través de su trabajo y profesionalismo, contribuyó de manera decisiva a convertir lo que nació como un mero ente financista en un organismo que planificó, diseñó y construyó miles de viviendas para la clase media y obrera del país. Creía con firmeza que Venezuela no era viable si no se atendía el tema de la marginalidad y se le otorgaban a los ciudadanos las condiciones que les permitieran un desarrollo integral.

Entendió bien Don Guillermo, y así se lo transmitió a su hijo, que la vivienda es mucho mas que un techo con unas paredes, que una casa es parte de una comunidad donde debe haber los servicios necesarios para una mejor convivencia, con igualdad de oportunidades para todos en la búsqueda de la felicidad propia y la de los seres queridos.

Con Guillermo Bello Vicentini, heredero de la pasión de su padre por la vivienda, y todo el equipo de gobierno, logramos satisfacer los justos anhelos de techo de miles de aragueños.

Hoy, ante la partida de Don Guillermo, quiero hacerle llegar a mi amigo y a su entrañable familia, en especial a Mercedes Vicentini de Bello, un fuerte abrazo desde el respeto, la amistad y el afecto.

Siempre he creído, como bien predicaba con sus acciones Don Guillermo Bello Betancourt, que la vivienda no es sólo un bien inmobiliario, es también una forma de consolidación espiritual, familiar y social.

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